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"Seguros de Hogar Multirriesgo" un invento poco acertado

Antes de profundizar en el artículo debemos conocer qué se entiende por seguro multirriesgo de hogar, aunque su propia palabra, haga evidente una definición bastante clara.

Una Historia de siglos.

El seguro contra incendios no es reciente, se remonta muchos, muchísimos años atrás. Más allá aún de la Edad Media, pero es en esta época de la Historia, cuando se tiene constancia fehaciente de pequeñas asociaciones mutualistas que se unían solidariamente, para hacer frente al costo de la reconstrucción de sus propiedades en caso de incendio.

Quienes ya peinamos canas, recordaremos que no hace tantos años, en la concesión de hipotecas, el seguro contra incendios, ya era una obligación básica exigida por la entidad bancaria.

Algo muy razonable, pues, el fuego es la principal causa de destrucción de cualquier inmueble. Tenemos que tener en cuenta también las circunstancias de cada época.


En consonancia con la evolución constructiva y tecnológica

Mientras que hoy, en el mundo occidental, la mayor parte de la población vive en viviendas verticales de edificios cada vez más y más altos; no hace muchos años, en nuestro país, la tendencia era otra.

Además, en la actualidad, existen normas estrictas de construcción, materiales e instalaciones, y contamos con dotaciones de bomberos y medios técnicos que permiten combatir el fuego de una manera rápida y eficaz.

Evidentemente, hablamos en general, de lugares residenciales con un alto nivel poblacional, zonas donde el acceso es relativamente fácil y posible.

Una época nueva con nuevas necesidades

En nuestros días, las entidades bancarias, siguen exigiendo, de un modo u otro, un seguro de hogar que les garantice ser indemnizados en caso de que la propiedad sufra algún tipo de daño o deterioro.

El antiguo seguro contra incendios de hogar, se ha ido reinventando a lo largo del tiempo. No podía ser de otro modo, ya que, no sólo el fuego puede destruir una vivienda o un edificio.

Los años nos han enseñado. Han surgido nuevas necesidades que cubrir, pues, se construye y se vive de manera diferente.

Ya no sólo es el fuego originado accidentalmente dentro de la vivienda o por la caída de un rayo, ahora también puede ser un cortocircuito, la explosión de una bombona, la conducción de butano o el sistema de calefacción.

También puede ocurrir un terremoto en cualquier momento. Y en un abrir y cerrar de ojos, perdemos todo lo que nos ha costado tanto esfuerzo y sacrificio.

Hoy para poder comprar una vivienda, hay que hipotecarse de por vida y destinar a su pago la mayor parte de nuestros ingresos mensuales.

Y, en ocasiones, necesitamos más de una vida, porque continúan pagando la hipoteca nuestros herederos si fallecemos antes de tiempo.

Por todos estos y muchos otros factores, el seguro contra incendio de hogar, ha ido paulatinamente modificando la esencia misma de la modalidad de seguro.

Las aseguradoras intentan ganar cuota de mercado y es cada vez más frecuente que el seguro de hogar cubra múltiples riesgos, de ahí que actualmente los seguros para la vivienda se llamen multirriesgo.

Que los seguros de hogar se hayan convertido en poco tiempo en seguros multirriesgo es algo muy positivo para el consumidor si miramos la columna vertebral del seguro en sí, si miramos su esencia.

Es decir, tenemos una serie de garantías que son capitales para poder garantizar nuestro patrimonio inmobiliario:

  • Incendio y otros daños (daños eléctricos, impacto, ruina por obra de terceros...)

  • Fenómenos meteorológicos y daños por agua.

  • Gastos de demolición, salvamento e inhabitabilidad temporal.

  • Responsabilidad Civil como propietario de la vivienda, ampliada a la vida privada.

Pero, sin embargo, nuestra percepción del seguro de hogar ha ido cambiando casi más deprisa incluso de lo que lo han hecho cambiar las propias compañías.

Ya no sólo disponemos de un seguro de hogar para riesgos importantes como el incendio de cualquiera de sus maneras, un terremoto, daños eléctricos o por impacto como hemos señalado.

Otras coberturas ajenas al hogar hacen la póliza insostenible

Ahora tenemos un valor añadido.

Se cubre prácticamente casi todo lo que se puede cubrir en una vivienda; daños por agua, roturas de cristales, sanitarios, encimeras y otros materiales.

El robo y expolación, el hurto y los actos vandálidos. Joyas y efectivo dentro y fuera de caja fuerte. La inhabitabilidad de la vivienda y el pago de un alquiler adicional.

Además de todo eso, las compañías aseguran riesgos que, objetivamente, nada tienen que ver con nuestro hogar; atraco fuera de la vivienda, uso fraudulento de tarjetas de crédito, infidelidad de empleados, reconstrucción de jardines, etc, etc.

Se riza más aún el rizo, y las compañías incluyen en sus seguros, un servicio de bricohogar, un todo riesgo accidental para cubrir la caída y rotura de casi cualquier cosa.

Y algo que ya es el último grito, también podemos contratar una garantía de protección de móviles, por la que, la cía se compromete a reparar el terminal o indemnizarnos en caso de no ser posible su reparación.

¿Hasta dónde vamos a llegar?

Y todo esto por precios de risa. Cualquier mediador puede hoy hacer una póliza de hogar de una vivienda estándar a partir de los 120 - 150 € con una cantidad de coberturas que asombra.

Las coberturas no valen si la compañía pierde dinero

Los Seguros, un negocio como otro cualquiera, basa su funcionamiento en los beneficios obtenidos. Por lo que, si pagamos una media de 150 € por el seguro de hogar de forma anual, podemos imaginarnos que si damos varios partes al año por circunstancias diversas, los costes para la compañía van a ser mayores que los ingresos por primas.

Esta situación, sencillamente, lleva a la aseguradora a comunicar la anulación de la póliza. Y esto mismo, pasa con todas las compañías con las que contratemos.

Entonces, ¿para qué ofrecen tantas garantías?

Es una cuestión de marketing, y por supuesto, de competencia. A veces, de competencia desleal entre grandes y chicos por afianzarse en un nicho de mercado muy goloso.

Una forma de ver los seguros distinta a la de años atrás

Mientras que hubo un tiempo en que el asegurado tenía un seguro de hogar para que la compañía respondiera ante un hecho importante y salvaguardar así la mayor parte de su patrimonio personal, hoy la mentalidad ha cambiado en la gente.

Actualmente, el mero hecho de pagar una prima, que en la mayoría de los casos, es muy ajustada para el abanico de coberturas y sumas aseguradas contratadas; da derecho a usar la póliza en cualquier momento para todo lo que sea posible obtener del seguro.

Lo importante ya no es pagar un seguro para estar asegurado y tener cubiertas nuestras espaldas; lo importante ahora es sacar la mayor tajada posible de la aseguradora por haber pagado una prima simbólica.

Lamentablemente, quienes estamos cerca del público, estamos a costumbrados a verlo así. Y si la compañía nos anula la póliza, siempre hay una larga lista de aseguradores con productos y ofertas de todo tipo.

Un buen seguro, con amplias coberturas, en una compañía solvente sin abusar.

La mejor forma de estar siempre cubierto con las mayores garantías, es encontrar una compañía solvente, con un buen producto de amplias coberturas y usar la póliza lo mínimo y para cuestiones importantes para que la póliza sea rentable y la compañía siga manteniendo el aseguramiento de la vivienda.

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