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Me voy de viaje… Gastos de asistencia sanitaria en Europa y en el Mundo.

En busca del viaje perfecto

La mayoría de los que viajamos asiduamente lo hacemos a destinos europeos o internacionales. En realidad, no es que pensemos que en España no hay nada que ver, lo que nos ocurre es que consideramos que, para poder visitar otros lugares del mundo, debemos hacerlo en condiciones personales y económicas que nos son favorables.

Podemos optar por un destino nacional en cualquier momento, incluso los menos favorables para nosotros, ya que buena parte del territorio nos coge a tiro de piedra, incluso si decidimos viajar en coche.

Gracias a que la Sanidad Pública en nuestro país es gratuita, nos hemos acostumbrado a lo largo de los años, a no preocuparnos demasiado cuando viajamos a otras regiones o a otras comunidades autónomas.

Sea por el motivo que sea, nuestro subconsciente asocia la atención médica con un servicio gratuito al que tenemos derecho de por sí.


Cuando acudimos a un Centro de Salud o a un Hospital Público, verdaderamente, no somos conscientes del gasto que genera la atención que recibimos, puesto que pensamos en que pagamos nuestros impuestos, y por tanto, la sanidad es gratis. Sí, gratis. No tenemos que pagar absolutamente por nada.

No pagamos las urgencias, ni la consulta del médico especialista, no pagamos las analíticas, ni los análisis diagnósticos, ni pagamos las pruebas, ni los tratamientos, ni el parto, ni las operaciones, ni las prótesis…

Además, tenemos un copago mínimo en los medicamentos que compramos en las farmacias cuando son recetados por el facultativo, y todo esto nos hace tener un concepto equivocado de su coste.

Ocurre algo similar cuando hablamos de la Sanidad Privada en nuestro país. La mayoría de sus usuarios pagan un importe simbólico; la cuota mensual de seguro, y esperan que de ahí salga todo aquello que requiera su atención médica o la de los suyos.

Según el diario Expansion.com, el gasto público en sanidad en España durante 2018, supuso para el Estado un desembolso de 75.435,4 millones de euros, lo que representa un 15,14% del gasto público total, es decir, por cada 100 € gastados por el Estado, 15,14 € fueron destinados a sanidad.

El gasto público per cápita en sanidad en España fue de 1.617 euros por habitante el pasado 2018, mientras que los datos de 2017 reflejan un importe de 1.568 euros. Parece poco aumento, pero en realidad estamos hablando de una diferencia de 2.355,80 millones de euros.

Veamos en la siguiente tabla cómo el gasto público en sanidad del Estado se ha incrementado exponencialmente desde la década de los 90 hasta nuestros días.

Expansion.com

Expansion.com

Si nos dirigimos a la Red Española de Costes Sanitarios, podremos hacernos una idea de lo que cuestan los servicios sanitarios que recibimos en España de manera gratuita.

Los datos más recientes a los que podemos tener acceso son de 2017, pero es realmente interesante y llama mucho la atención comprobar que, por ejemplo, el coste medio por ingreso de un paciente supera los 5.000 €, mientras que cada día en cuidados intensivos (UCI) supone un coste de 1.000 €.

El ingreso diario en planta entraña entre 300 y 400 €. Una reacción alérgica puede tener un gasto que supere los 1.600 €. Si nos caemos o tenemos un accidente que nos provoque una lesión de rodilla, estaríamos hablando de 3.500 € sólo por la operación quirúrgica.

Conociendo algunos de estos datos, ¿realmente te atreves a viajar fuera de nuestras fronteras sin un seguro de viajes? Ten en cuenta que estas cantidades, en el extranjero se pueden multiplicar por dos o por tres.

Soy ciudadano europeo y viajo por Europa. Tarjeta Sanitaria Europea.

Lo primero que debemos solicitar es la Tarjeta Sanitaria Europea, cubre en los 28 países miembros además de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Es gratuita y te permitirá recibir asistencia sanitaria en las mismas condiciones que los nacionales del país a donde hayas ido.

Esta tarjeta gratuita la puedes solicitar por internet en la web de la Seguridad Social sin necesidad de certificado digital. También puedes solicitarla de modo presencial en las oficinas de los Centros de Atención e Información de la Seguridad Social, o por teléfono llamando al 901 16 65 65.

En cualquiera de los casos anteriores, la tarjeta te llegará a posteriori y por correo ordinario, dirigido al domicilio postal que aparezca en los registros de la Seguridad Social.

Si te has quedado sin tiempo, y la necesitas urgentemente, puedes obtener un Certificado Provisional Sustitutorio, válido para noventa días, a través de internet, pero, en este caso, necesitarás disponer de un certificado digital personal que te permita operar en la web de la Seguridad Social.

La Sanidad Pública no tiene la misma cobertura en todos los países de la UE

Hay que pensar que la atención sanitaria no es totalmente gratuita en todos los países miembros de la Unión Europea, es muy probable, que tengas que abonar un porcentaje del precio del servicio.

Además tampoco tienen la misma cobertura que en España, por lo que, puedes encontrarte que algún servicio sanitario no esté cubierto y debas pagarlo.

Seguro Privado de Salud

Imaginemos que disponemos de la tarjeta sanitaria europea, y además, tenemos un seguro privado de salud a través de ASISA, ADESLAS, DKV, SANITAS, etc.

Debemos informarnos bien del producto que tenemos contratado. Si tiene copago, si la cobertura es de sólo ámbito nacional, si también estamos cubiertos en los países de la Unión, o si el servicio se extiende a cualquier país del mundo.

La mayoría de las pólizas de salud que se contratan es de prestación de servicios, muy pocas en comparación con estas primas son pólizas con reembolso.

Es decir, las pólizas contratadas con prestación de servicios, nos obligan a que llamemos a la compañía ante cualquier situación que requiera de una atención médica, con el fin de que sea la compañía la que organice el servicio a través de su red de proveedores.

Por el contrario, las pólizas con reembolso de gastos, nos permiten dirigirnos a cualquier consulta médica o especialista, incluso si el especialista no está en el cuadro médico de la aseguradora (aunque hay que ver las condiciones de la póliza). Inicialmente, asumimos el coste para luego solicitar a la compañía el reembolso de los gastos. Normalmente, las aseguradoras, en esta modalidad, reembolsan entre el 70 y el 90% de las facturas presentadas.

Independientemente de que tengamos una u otra modalidad, podemos encontrarnos con que viajemos a una zona remota en donde nuestra aseguradora no disponga de acuerdos o sencillamente no tenga proveedores en la zona. Nos tocará en ese supuesto, primero buscar, y luego pagar para reclamar a la compañía después.

Muchas pólizas de asistencia privada te cubren en Europa o el extranjero por un período de 90 días. Cuidado si tu estancia va a superar ese período, aunque, igualmente, tendremos que leernos las condiciones del producto para confirmar la cobertura.

La mejor opción es contratar un seguro de viajes específico con una compañía de solvencia internacional

Aunque tengamos la tarjeta sanitaria europea, y aunque dispongamos incluso de seguro de salud privado, nos podemos encontrar a veces con situaciones que están fuera del amparo de la cobertura, o situaciones complejas en que no sepamos cómo actuar.

Si viajamos a un país que no conocemos, con otro idioma que quizás no hablemos con fluidez, y cuyas gestiones burocráticas desconocemos, lo ideal es que puedas llamar a un único teléfono a través del cual gestionen todo.

Una de las compañías más solventes con presencia internacional es ALLIANZ. Y nos ofrece una gran diversidad de modalidades que podemos contratar según el viaje que vayamos a hacer y lo que queramos contratar.

Valora mucho esta última opción, sobre todo si vas a viajar con la familia, ya que los gastos médicos en Europa se duplican, pero si hablamos de otros países como EEUU, Canadá, Japón ó Australia, entre otros, con fama de tener un sistema sanitario caro; te puedes ver envuelto en una situación muy complicada.

Consideremos que si no existen convenios entre países, no tienes un seguro de viaje, ni un seguro privado que te cubra allá donde vayas, los servicios sanitarios que te presten a ti o a los tuyos los tendrás que asumir por entero. Y si no puedes pagar, no podrás salir del país hasta que las deudas se hayas satisfecho.

Piensa siempre que la mejor opción es trasladar tu responsabilidad patrimonial a la compañía. Viajar sin seguro es una opción temeraria que deberías evitar.

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