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Tu muerte, la ruina de la familia

Según el ultimo y más reciente informe demográfico de Naciones Unidas del pasado año 2019, la población mundial se sitúa por encima de los 7.700 millones de personas, siendo China el país más poblado del Mundo.

España alcanza, con datos de ELPAIS.COM, un máximo histórico de 47,1 millones de personas, gracias, en gran parte a la inmigración, ya que mientras la población española se reduce cada vez más, el incremento de población extranjera, hace que la balanza se equilibre.

Vivimos en un mundo globalizado abarrotado de oportunidades laborales, pero al mismo tiempo, la mayoría de todos esos puestos de trabajo, son trabajos temporales y mal remunerados.


Nuestro país ha pasado por una época económica que ha supuesto un antes y un después en nuestras vidas. La burbuja inmobiliaria y su posterior explosión, ha causado un daño irreparable en la economía doméstica.

Acceder aún hoy día a una vivienda en propiedad, supone destinar al pago de la misma el 40% de nuestros salarios, según un interesante Estudio de Fintonic ‘Mercado de la vivienda en España 2018′.

La gran mayoría de las familias, ya no pueden vivir de un único sueldo. Los "nuevos matrimonios" deben concienciarse en la idea de trabajar ambos para poder sacar adelante impuestos, tributos, tasas, suministros y gastos diversos de la vida diaria de una familia. Y, por si eso fuera poco, casi la mitad del sueldo debe ir destinado a la hipoteca o al alquiler de la vivienda.

Una auténtica burrada que nadie está dispuesto a mitigar. Ni políticos, ni empresarios, ni administraciones, ni Europa.

Nos toca jugar con esas cartas si queremos vivir nuestro momento. La economía está construida por los grandes holdings y los gobiernos que los apoyan, ya que, sin duda, sacan tajada en forma de impuestos y tributos.

El común de los mortales, tenemos que hacer encaje de bolillos para poder llegar a final de mes y pagar todas nuestras facturas, llevando al mismo tiempo a nuestras familias adelante.

Estamos tan inmersos en los problemas diarios, en las interminables jornadas de trabajo, en dar soluciones a la maltrecha economía familiar, en intentar mejorar nuestra calidad de vida y la de los nuestros que, verdaderamente, no nos paramos a pensar que, con el actual ritmo de vida, la ausencia de uno de los pilares económicos de la familia puede sumirnos en un caos total.

Los tiempos cambian, la mentalidad hoy es otra, con las nuevas generaciones, la religión ya no está lo suficientemente arraigada, y las parejas conviven juntas, tienen hijos, y con gran frecuencia, no se casan, ni por la iglesia, ni por el juzgado.

Sin quererlo estamos exponiendo la unidad familiar a un riesgo extremo. Tenemos que tener en cuenta que las prestaciones por viudedad y orfandad, sólo son posibles si están consolidados los derechos del matrimonio o de la pareja.

Lo que quiere decir que los progenitores deben casarse, al menos por el juzgado, o como mínimo, declarar su relación como pareja de hecho en los registros correspondientes, aunque se aconseja el casamiento por ser la mejor manera de establecer derechos.

El sustento económico de la mayoría de las familias proviene, fundamentalmente, del sueldo de ambos padres. Ese sueldo puede ser pequeño, o más bien, suele ser habitualmente pequeño.

Si consideramos que la mayoría de los sueldos en España se mantienen alrededor de los mil euros, pues, es fácil saber que una familia normal suele aportar a su economía una media de unos dos mil euros al mes, de donde tienen que salir todos los gastos que venimos comentando.

Algunas nóminas están llenas de complementos y conceptos, por lo que, tenemos que conocer el importe de las bases de cotización, ya que, en función a ellas, cobraremos mañana por baja o por enfermedad o accidente, sea común o profesional. Lo que acarreará sin duda una merma importante para nuestra economía.

Pero también tenemos que considerar que la muerte está tan presente como la vida. La diferencia entre la vida y la muerte está en un abrir y cerrar de ojos.

Si la economía de nuestra familia depende del sueldo de los dos, y aún así, a veces, no se llega a final de mes, ¿qué pasaría si uno de los progenitores fallece o fallecen ambos?

Supondría la ruina o la vulnerabilidad de la familia.

Por eso:

1.- Si tienes hijos, o llevas mucho tiempo con tu pareja y quieres que tras tu fallecimiento, puedan recibir algún tipo de prestación, lo mejor es casarte.

2.- Una cantidad económica nunca viene mal para ayudar a los tuyos. A veces, los ahorros no son suficientes, pues, no se puede ahorrar de la forma que quisiéramos. Plantéate contratar un seguro de vida.

El seguro de vida, la solución más factible para estar tranquilos.

Con el seguro de vida, garantizas que, a tu muerte, tus herederos legales perciban una suma asegurada, una cantidad de dinero contratada por ti. Una ayuda para los tuyos con la que hacer frente a hipoteca, deudas, estudios, o bien un colchón económico para que puedan vivir holgadamente.

En el mercado hay multitud de ofertas a precios muy, muy competitivos.

La tranquilidad de dejar a los tuyos cubiertos no tiene precio. La mayoría de aseguradoras generalistas ofrecen la indemnización tras un fallecimiento por cualquier causa.

¿Cómo puedes contratar un seguro de vida?

Es realmente sencillo. Si te interesa el precio, únicamente tendrás que cumplimentar el cuestionario de salud y la solicitud de seguro con tus datos personales y forma de pago.

Prevé y anticípate al mañana, porque la familia siempre es lo más importante.